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¿CONOCES EL MECANISMO DE TU PROFESIÓN?

 

● EL PROBLEMA

Somos demasiados arquitectos queriendo hacer las mismas cosas. Somos demasiada oferta para tan poca demanda. En las Escuelas de Arquitectura la formación está totalmente sumergida en un mundo onírico de simulaciones alejadas de la realidad del mercado actual.

No nos enseñan cómo funciona el mecanismo de nuestra profesión, cómo conseguir encargos, cómo localizar problemas y necesidades reales… en definitiva, cómo funciona el motor de nuestro coche que es nuestra profesión.

No sabemos pensar como profesionales, sólo como creativos. Todo esto, sumado a que somos 70.000 arquitectos en España, hace que la profesión ejercida en el sentido “tradicional” sea insostenible y esté abocada a desaparecer… si no cambiamos el chip.

Existen otros factores, como el hecho de que nos cuesta escuchar a la gente, conectar con nuestra sociedad y ofrecer servicios de alto valor para esas personas. Tristemente muchos arquitectos pierden demasiado tiempo en la queja y el victimismo pensando que “la gente no nos valora”, como si el problema fuera de la gente.

El mercado nunca se equivoca. Si los arquitectos tenemos un techo salarial de 25k es porque hemos dejado de aportar valor. Si los arquitectos tenemos dificultades para conseguir encargos es porque realmente hemos dejado de aportar valor. Y en el mercado, todo lo que no aporta valor primero decae y luego muere. Necesitamos aprender a escuchar.


● EL CAMBIO: PUNTO DE INFLEXIÓN EN NUESTRA PROFESIÓN

El cambio parte de uno mismo primero. No podemos cambiar a los demás si no cambiamos nosotros primero; no podemos ayudar a los demás si tenemos el agua al cuello

A diario estoy en contacto con decenas de arquitectos de todo el mundo. A través de mi programa trabajo con ellos para encontrar una salida profesional más rentable y enriquecedora, y salir así de la precariedad.

Poco a poco, cada uno con sus propias inquietudes, vamos sumando a un movimiento de profesionales que encuentran la forma de aportar un valor real y tangible al mundo. Gracias a ello ejercemos con más prosperidad y libertad porque cuando aportamos mucho valor, recibimos mucho a cambio. Este es un movimiento de reinvención profesional en el que buscamos líneas tangentes a la formación clásica que hemos recibido totalmente aplicadas al mundo real. Escuchamos, ofrecemos lo que tiene valor y recibimos una realidad laboral próspera.

Mi labor tiene como objetivo enseñar las claves para que cada arquitecto pueda ejercer de forma independiente y opera con una base teórica siempre aplicada al mundo real desde el primer minuto. Utilizamos un enfoque científico para accionar las causas que generan los efectos deseados (garantizar un flujo de trabajo constante y de calidad) y trabajamos con el feedback del mercado para iterar y mejorar nuestras hipótesis de partida, una y otra vez.

Esta metodología desgrana cada pieza del mecanismo laboral del arquitecto para después armar el conjunto y salir a mercado con una propuesta sólida y flexible al mismo tiempo. Con estas herramientas el arquitecto realmente llega a conocer cómo funciona el mecanismo de su profesión y por tanto tiene la posibilidad de ejercer ELIGIENDO.

Este movimiento que hemos iniciado yo y los arquitectos con los que trabajo representa por fin la respuesta a una necesidad profunda y vital no atendida hasta ahora y que sin duda simboliza la posición más radical, es decir, desde la raíz.

Para cambiar el mundo, primero necesitamos cambiar nosotros.