05/10
Encontraremos la
causa de nuestro trabajo:
el problema de alguien

¡Más habilidades!

Durante nuestro periodo de formación aprendimos a desarrollar nuestra vocación y nuestras habilidades. Aprendimos a desarrollar nuestro potencial como técnicos creativos a través de diferentes ejercicios intelectuales y a veces (pocas veces) prácticos. 

Aprendimos a dibujar mejor, a proyectar mejor, a pensar mejor... aprendimos infinidad de herramientas para poder expresarnos mejor y consumimos infinidad de tutoriales autoinducidos con el objetivo de poder hacer más y mejor 🤓.

Lo cierto es que la carrera representó para nosotros una continua adquisición de habilidades; habilidades de las que además nos enamoramos, aunque en muchos casos no supiésemos para qué nos servirían. 


¿Para qué las plumas de colores?

Me gustaría plantear una pregunta fundamental: este despliegue de habilidades, ¿qué sentido tiene realmente? ¿Para qué hemos invertido años de formación en adquirir nuevas destrezas? ¿Qué propósito tiene, sin más rodeos, haber ido a la universidad y conseguir un título de arquitecto, haber acumulado después experiencias valiosas y continuar aprendiendo y aprendiendo? 

¿Hablar de uno mismo? No lo creo 🤔.
¿Hacer un portfolio deslumbrante? Tampoco lo creo 😴. 

¿Entonces, Caterina? ¡Al grano por favor! 

Hemos trabajado duro para llegar hasta aquí. Seguramente habremos hecho una gran inversión de tiempo, dinero, ilusión y energía en construir todo lo que somos hoy. Si es así, ¡mi más sincera enhorabuena! Pero ahora nos toca madurar, nos toca dejar de pavonearnos, compararnos y embelesarnos por nuestra vocación y habilidades particulares.

Nos toca encontrar el propósito de nuestro trabajo.

Cuando tomamos la decisión de madurar profesionalmente estamos a las puertas de encontrar algo precioso que otorga un sentido profundo y poderoso a lo que hacemos como arquitectos: servir a los demás, servir al mundo.

Servir. 

👉 Este debería ser el primer y más importante propósito de nuestro trabajo, de nuestro portfolio y de nuestras plumas de colores: ayudar a alguien a realizar la transformación que busca; ayudar a alguien a sobrepasar un obstáculo; ayudar a alguien a conseguir lo que desea. 

Ayudar.


¿A quién ayudan tus habilidades?

Bella pregunta, ¿verdad? Si la formulamos con honestidad, quizá muchos puedan descubrir que no está clara su respuesta. Quizá algunos puedan aceptar que en este momento sus habilidades no ayudan a nadie en particular. Quizá unos pocos puedan admitir que en realidad sus habilidades sólo han servido de apoyo a su propia autoestima. 

Sea cual sea tu caso, como arquitectos tenemos por delante una maravillosa oportunidad: la de volver a conectar con las personas de ahí fuera que nos necesitan. Nuestras habilidades profesionales sólo tienen sentido si encontramos su propósito, y este es el de hacer posibles realidades imposibles para otros. 

Me gusta pensar que como profesionales, somos magos ✨Magos que hacemos magia. Utilizamos nuestras habilidades y destrezas para lograr objetivos de otras personas que ellas mismas no pueden alcanzar. Hacemos magia y servimos con ella a los demás. Es sencillo. 


Cuando nuestras habilidades sirven

estamos accediendo a una dimensión extraordinaria de nuestro rol profesional en el mundo, es decir, hemos encontrado nuestro lugar en el mercado. 

En este sentido, pienso que hemos recibido una formación nefasta en materia profesional. Cuando salimos a la calle nos dicen: ¡busca trabajo! ¡consigue clientes! Y nos obsesionamos con conseguir, pillar, recibir, atraer, ganar, obtener, lograr, adquirir, pescar... lo que sea. Y ahora nos damos cuenta de que el trabajo no va de esto, no va de conseguir. 

El trabajo, primero, consiste en DAR. Porque nuestro trabajo es, sobre todo, un servicio. Un servicio que se ofrece. Un servicio que sirve. Si no hay nadie ahí fuera que quiera recibir lo que tenemos para dar, entonces ha llegado el momento de replantearnos qué es lo que estamos ofreciendo como profesionales. Por eso es esencial encontrar primero un vacío en el mercado 🚩un problema que atender; una oportunidad para dar algo.  

Nuestras habilidades son fabulosas pero no tienen sentido en sí mismas. Ahí fuera, en el vasto mercado, hay alguien que puede darle un propósito a tus destrezas. Hay alguien para el que tu formación profesional puede servir, transformando su vida en cualquier ámbito. Hay alguien ahí fuera que espera paciente a que dejes a un lado los portfolios y las plumas de colores y puedas atender de una vez su problema. Ese alguien representa tu lugar en el mercado y tu propósito como arquitecto, ni más ni menos. 

Si has encontrado tu lugar en el mercado, tu propósito profesional, la causa de tu trabajo, serás un arquitecto feliz y eso me hace feliz. Si aún no lo has encontrado, ¿qué vas a hacer para encontrarlo?

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