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Aprenderemos
a generar un flujo
de clientes constante

La independencia, ¿puede ser estable?

Recuerdo cuando yo misma me hice esta pregunta por primera vez: ¿por qué, si una empresa es capaz de ofrecer estabilidad a sus empleados, yo no puedo garantizar mi propia estabilidad como “empresa unipersonal”? Este fue el comienzo de mi propio viaje de análisis y experimentación, hasta que logré desentrañar el mito de la estabilidad profesional como arquitecta independiente. 

Y traigo buenas noticias: garantizar nuestra propia estabilidad es posible 👀.

Muchos compañeros me dicen: “Pero Caterina, ¡la independencia ES inestable!”. La mayoría de nosotros hemos dado por sentado la realidad que vivimos como si fuera un hecho, como si no hubiera otra forma de hacer las cosas.

Muchos pensamos en el típico “arquitecto autónomo” y se nos pone la piel de gallina: noches sin dormir, problemas con clientes, presión, estrés, incertidumbre, incapacidad para planificar unas vacaciones, retrasos constantes, falta de tiempo libre, un entusiasmo que se desvanece y es sustituido por resentimientos con los clientes, la administración y los impuestos abusivos… lo cierto es que, a pesar de haber vivido eso en mi propia piel, me parece una imagen desastrosa para cualquier ser humano.

A medida que iba experimentando las mieles de la incertidumbre me repetía a mí misma un peligroso mantra: “¿Ves?, la independencia ES inestable” 😒 Y así pasaron las semanas y los meses y los años hasta que un día sencillamente toqué fondo.   

Empecé a cuestionarme algunas cosas que no me parecían del todo lógicas, como el hecho de que no tuviera ninguna estrategia seria para conseguir clientes de forma activa así como ningún tipo de previsión con respecto a mi futuro, o el hecho de que apenas supiera manejar mi contabilidad o la eficiencia de mis encargos para hacerlos mínimamente rentables, o el hecho de que ni siquiera implementase protocolos de trabajo con los que crear relaciones sanas, duraderas y constructivas con mis clientes... 

Poco a poco me di cuenta de que estaba quejándome de una situación que yo misma provocaba con “mi forma de ejercer como independiente”. Y un día, por fin, llegué a una conclusión esperanzadora:  

No es que la independencia sea inestable 🍀. Lo que es inestable es la forma en la que ejercemos la independencia.

Es como si uno pretendiese correr una maratón entrenando una vez por semana y comiendo pizza a diario. ¿Verdad que sólo plantearse el objetivo es un sinsentido? Esto es lo que hacemos la mayoría de arquitectos: deseamos una estabilidad pero no tenemos estrategia.  

Y sólo cuando nos damos cuenta de esto podemos comenzar un camino con el que verdaderamente lograr una libertad, una estabilidad y una prosperidad como independientes. 


Pero, ¿acaso hemos aprendido?

Cuando miro hacia atrás puedo comprender perfectamente los tropiezos y las lagunas que compartimos todos los arquitectos sobre la independencia profesional. Si hay una verdad en todo esto es que nadie nos enseñó nunca a generar nuestro propio trabajo y por tanto, hacer de nuestra labor una plataforma de estabilidad en el tiempo

No quiero descargar contra los organismos universitarios; simplemente estoy tratando de explicar las causas que nos han llevado a una situación profesional desastrosa como arquitectos. Porque conociendo las causas, uno puede comprender y poner remedio. 

Durante nuestra formación nos animaron a perseguir nuestro sueño: “¡Sólo tienes que tener una gran pasión!”, “¡Cultiva tu vocación!”, “¡Sólo necesitas tener talento!”. Y la verdad es que todo esto es esencial; si algo nos caracteriza a los arquitectos es un profundo amor y dedicación por nuestra bella profesión

Sin embargo, para tener un negocio y funcionar como tal, hace falta mucho más que un sueño y mucho más que una vocación. Y esto que nos falta es lo que nunca aprendimos en la universidad ni en la calle: aspectos básicos sobre el trabajo, el dinero y los clientes para movernos en un mundo contemporáneo


Constante = tener el control.

Me gustaría que vieras tu profesión como un vehículo en el que estás montado 🚗 Los arquitectos que ejercen de forma independiente en la incertidumbre y el desasosiego, mes a mes, sin ningún tipo de estrategia o plan y disparando mil tiros al aire están sentados en el asiento de atrás, y ¿sabes quién está al volante? La suerte, las crisis, el boca a boca, los infortunios, los cambios constantes que se producen en un mundo cada vez más volátil. Estos compañeros piensan que son independientes, pero en realidad son dependientes del conductor de su vehículo. Si el chófer quiere girar a la derecha, el arquitecto está a merced de su voluntad y poco puede hacer desprovisto del control de su flujo de clientes, de sus finanzas, de su visión y de su futuro. 

Por el contrario, los arquitectos que ejercemos de forma independiente habiendo aprendido e implementado las estrategias para garantizar una entrada regular de clientes, estamos sentados en el asiento del piloto y cogemos el volante con determinación. Tenemos el control de nuestro vehículo y navegamos los vaivenes del mercado con planificación, objetividad y entusiasmo. Somos conscientes de que la independencia implica 100% responsabilidad sobre nuestra vida profesional y asumimos cada área del negocio con alegría y proactividad. ¡Se trata de nuestra independencia! 

Y es que nuestra profesión es eso: un vehículo, un medio que sostiene el resto de las áreas de nuestra vida, un medio con el que evolucionar y conseguir aquellas cosas que como profesionales y como personas necesitamos y deseamos genuinamente: una vivienda propia, una seguridad, un futuro, un hijo, una educación, un hobbie, un viaje, un sueño. 


Si no entra agua, no sale agua.

El empleo de calidad está muriendo para nosotros los arquitectos. Con ello, un horizonte laboral nuevo se presenta con fuerza como salida a la precariedad: la independencia. Y para ser independientes lo único que necesitamos es conseguir ese flujo constante de clientes, en cualquier momento en cualquier contexto. Este efecto se consigue aplicando las causas adecuadas, y hoy es posible este horizonte gracias a la democratización del acceso a clientes: hoy, cualquier persona en cualquier lugar del mundo puede conseguir clientes 🌏.

Debemos entender que como independientes (negocios unipersonales) constituimos 3 departamentos esenciales: 

Marketing (conseguir nuevos clientes)
Producción (servir a los clientes)
Finanzas (obtener una rentabilidad de esos clientes)  

Si el primer departamento no existe en nuestra cascada de trabajo, poco habrá que hacer en el departamento de producción… ¡y ni qué decir tiene en el departamento de finanzas! Muchos arquitectos sólo se ocupan de producir, pero hoy en 2020 esto es poner en peligro nuestro ecosistema laboral al completo. Si no entra agua en la tubería… 💧¿qué agua pretendemos que salga por nuestro grifo? 


El nuevo perfil del arquitecto.

La mayor parte de las profesiones tradicionales están abocadas a desaparecer si no nos actualizamos con determinación a las nuevas condiciones del mercado. Esta rotunda afirmación nos ayuda a dar a nuestra situación profesional la importancia que tiene: la precariedad y la incertidumbre no son más una opción. No sólo porque para nosotros los arquitectos es sencillamente insoportable, sino porque debemos renovar la mirada de la sociedad hacia nosotros. Sus problemas están ahí fuera: están todos esperándonos. 

Este principio #10 es el principio por excelencia de la independencia. Sólo cuando hemos recorrido los principios anteriores y puesto en marcha sus fundamentos con rigor en nuestra carrera, podemos acceder a la verdadera libertad profesional. Esta libertad no es más que tener el control sobre nuestra capacidad para conseguir clientes (si hago X, consigo X clientes), nuestra capacidad para servirles (si hago X, mi cliente consigue X retorno) y nuestra capacidad para rentabilizar (si hago X, yo consigo X retorno).  

Cuando alcanzamos este paradigma, estamos formando parte del nuevo perfil del arquitecto: un arquitecto renovado, verdaderamente independiente, conductor de su vehículo y libre para asumir los nuevos retos de su sociedad. 

Yo y los arquitectos que practicamos estos principios a través del Programa para Arquitectos Independientes representamos la punta de lanza de este nuevo perfil y me hace muy feliz darte la bienvenida si crees que este apasionante camino también es para ti.  

Arquitect@, bienvenid@ a una nueva forma de vivir la profesión. 




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Índice — Manifiesto del Arquitecto Independiente 

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